viernes, 15 de abril de 2011

Terrible, apocalíptico...

Por fin veo un poquito de luz al final del túnel. Empezó el cuatrimestre la primera semana de febrero, y desde entonces ni un solo puente. Ni un día de descanso, ni un domingo. Cinco bloques de prácticas, tres exámenes con peso en calificación final (además muy pegados), muchos seminarios, trabajos, presentaciones… y como no, las clases magistrales. Pero esta semana es santa (en cursiva, porque el que me siga o me quiera un poquito sabrá que soy agnóstico) y voy a descansar un poco, porque ni con Dios en la calle te puedes permitir el lujo de dejar a un lado el cuadernito (¿ito?) de Farmacología. Han sido unos días de mucho estrés, de dormir poquito, de empujar para seguir sacando pa’lante la carrera. Y los medios de comunicación han contribuido un poco a ese estrés: la filosofía del otrora, y para mi gusto, comunicador decente Pedro Piqueras, se ha extendido por los medios de todos los colores y sabores (la doctrina TeleCirco gana adeptos). Nos han pintado un mundo terrible, apocalíptico, especialmente durante el mes de Marzo.

Empecemos por demostrar que no miento, ya que me las doy de científico.... Y para ello vamos a tirar de una herramienta muy curiosa. Si en la Facultad de Farmacia están tirando de Second Life (un videojuego basado en avatares) para enseñarnos las técnicas de análisis de cinética de medicamentos o para que comparemos la legislación farmacéutica castellano-leonesa con la extremeña o la balear, yo voy a tirar de Wordle para, repito, demostrar que no miento. Es fácil: metes un texto en la página y, con éste como base, te genera un dibujo en el que el tamaño de cada palabra (se omiten las comunes, como los artículos) es proporcional al número de veces que aparece en él. Así, si yo escribo el siguiente texto:

diez diez diez diez diez diez diez diez diez diez
nueve nueve nueve nueve nueve nueve nueve nueve nueve
ocho ocho ocho ocho ocho ocho ocho ocho
siete siete siete siete siete siete siete
seis seis seis seis seis seis
cinco cinco cinco cinco cinco
cuatro cuatro cuatro cuatro
tres tres tres
dos dos
uno

En el que cada palabra se repite tantas veces como el número que representa, nos sale esto:



Lo que os decía, cada palabra con un tamaño proporcional a las repeticiones, en una nubecilla bastante intuitiva. Empecé a notar que a la prensa se le iba de las manos esto del catastrofismo informativo a mediados del mes de marzo. Ya había ocurrido el terremoto del Pacífico (11/03/2011), que se cobró miles de vidas y dejó una central nuclear temblando, y el lío de Gadafi, Libia, los rebeldes y la OTAN estaba en pleno apogeo. Fue entonces cuando se me ocurrió la idea de escribir sobre esto (para que vean que no me olvido del blog ni en mis momentos más bajos) e hice la primera nube, el primer test, introduciendo en Wordle el RSS feed (resumen corto de titulares de las noticias de portada) del periódico nacional que más leo, El País. También lo hice del periódico con el que cotejo por si politizan (El Mundo), pero el resultado era semejante y no lo guardé. La nube del 21M - fecha en la que tuve la idea - es negra, tormentosa, miren:

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En grande aparecen dos palabras: sigue y operación. Más pequeñas son antiaéreas, aliados, Gadafi o defensas. Y las que aparecen en menor proporción en el RSS de la portada del país tampoco es que estimulen positivamente (resplandor, terremoto, tsunami, gran, sordo, misión, barcos, libio, devastador, amanecer [nombre de la operación organizada contra el dictador], comparecía, luces…). Los periódicos nacionales, y en algunos casos también los regionales (de los que leo tremendizan especialmente la portada digital de Hoy.es) tiran de letra grande y foto dramática para dar la información. Es su forma de impactar, de meterte el miedo en el cuerpo, de que veas que, frente a lo que muestran a diario, lo que ensanchan es gordo. El día 23 a los de ElPaís se les fue de las manos el asunto:

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Con Gadafi dando por saco, Japón todavía sufriendo los efectos del terremoto, el lamentable estado de la política en España, los coletazos del 11 de Marzo de 2004 y la muerte de Elisabeth Taylor, a la cabecera nacional le faltaron metros de pantalla para poner tanta noticia macabra con letra enorme. La palabra fuerzas gana fuerza en la nube, todavía más tormentosa, y también crecen otras como Gadafi, Trípoli, bombardeos, militar o complejo. En pequeño, aparecen otras como violento, frontera, Muamar, Elisabeth Taylor, aburrimiento, testigos, documentos o resacas. Lo demás, todo neutro, poco es lo que da positividad, y desde luego en la nube queda oculto por lo terrible y lo apocalíptico. Aunque menos ilustrativa, la nube del principal diario de la Costa Este, The New York Times el día 26 de Marzo no es menos negra:

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Curioso que fuerzas vuelva a ser la palabra ganadora a pesar de la diferencia de paises, destacando frente al resto (normas, soldados, quiebra, huelga de aviación, Gadafi, éxito, violencia, OTAN…).

He venido teniendo unos días muy malos. Lo académico asfixió, y hasta un determinado momento tuve un problema personal que apretó más el yugo (ahora convenientemente solucionado y con la lección aprendida para la próxima). Quizás me hubiera ayudado un poco ver alguna buena noticia en el periódico. O abrir el navegador y que El País no te lleve a las retinas imágenes de sangre, sudor, lágrimas, reactores explotando, vidas que acabaron, represión, dolor, tristeza… y además en posición preferente y con un tamaño de letra que se sale de la pantalla. Todo contribuyó a que me presentase una tarde en el médico a que me diagnosticaran una «ansiedad de libro», según me dijo el MIR. Por suerte, y como ya digo, corté de raíz mi problema personal y está solucionado y con mejoras, lo académico dejó de apretar ayer a mediodía por un ratito y los periódicos han reducido su nivel gore a los niveles habituales. Por desgracia, seguirán acojonando a la gente, unos medios más que otros, exagerando titulares, ocultando al vistazo la esperanza que hay en cada desgracia, sacando baños de sangre en vez de aperturas de museos, y abriendo los informativos con decapitaciones de australianos por terroristas islámicos (gracias, Informativos Telemierda, por casi hacerme vomitar aquella comida hace unos años) en vez de con avances científicos, tecnológicos y literarios. Tardaremos mucho en ver una nube de las de cielo azul, algo así:

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 Y como dirían unos amigos míos, vamos a cascar rabias: así nos va con tanto negativismo.

2 comentarios:

Es-Kate-Pist dijo...

Oyoyoyoy, me llega al alma que te hayas acordado del noble arte del cascamiento de rabias!!! <3 Cuando me dijiste que ibas a escribir sobre la crispación, no sabía bien a qué te referías, pero estoy muy de acuerdo en que se dedican a deprimirnos sistemáticamente por todos los canales (escritos o audiovisuales).

Y, con perdón, en cuanto a los problemas personales y académicos... creo que te tomas todo demasiado en serio y por eso te afecta todo tanto. No soy la persona más indicada para dar consejos en este aspecto, pues yo también soy así, pero te vendría bien relajarte un poco. Además, ya ves que al final se acaban solucionando... aunque a veces la solución llegue un poco tarde...

Saludos y espero que estés disfrutando de lo que quedan de vacaciones en tu adorada Extremadura =)

DaniExtremadura dijo...

La gente que nos lo tomamos todo a pecho (o al menos parcialmente, que después de pensar las cosas ''no es oro todo lo que reluce'', y ya te explicaré a qué viene esto) somos las que más importancia le damos al negativismo que nos rodea!! Lo suyo será apagar la tele no??

Nos vemos el lunes para comer si quieres eh!